Andalucía de Fantasía

Almería · Córdoba · Huelva · Sevilla

Que Andalucía es una tierra mágica y llena de encantos no es algo nuevo. No en vano, podemos disfrutar de desiertos, playas, bosques, picos nevados y castillos. Lugares tan maravillosos que han sido también llevados al cine y que han servido de escenario para recrear mundos fantásticos y reinos encantados.

Andalucía se ha convertido en Cimmeria, el reino donde creció el joven Conan, el centro de la Tierra al que viajan el profesor Lindenbrook y su expedición o el mismísimo reino de Fantasía en el que Atreyu y Fújur, su dragón blanco de la suerte, tratan de salvar a la Emperatriz Infantil del mal que padece.

Y es que la magia y los lugares fantásticos de Andalucía son como la historia… interminables.

Anécdotas


Las aventuras del Barón Münchausen
Durante el rodaje de ‘Las aventuras del Barón Münchausen’ en la Playa de Mónsul, a la entrada de San José y durante meses, estuvieron acampados tres elefantes que a menudo iban a la playa con todos los niños del pueblo detrás. Además, una vez un tigre se escapó por la playa.

Las aventuras del Barón Münchausen
Durante el rodaje de ‘Las aventuras del Barón Münchausen’ en la Playa de Monsul, dos personas de producción de la película estuvieron permanentemente junto a los teléfonos públicos de El Pozo de Los Frailes y San José, ya que no había otros.

Conan el Bárbaro
La escena en la que el buitre comienza a picotear a Conan, no estaba en el guion. Pero cuando Arnold Schwarzenegger estaba crucificado en mitad del desierto almeriense un buitre se acercó y comenzó a picotearle. A John Milius le gustó tanto que decidió repetir la escena para grabarla. “Estuvimos haciendo la escena una y otra vez durante doce horas” – aseguró el actor, que finalmente acabó con el dichoso buitre… “Al final cogí al buitre por el cuello con los dientes y le pegué un mordisco… “

Conan el Bárbaro
El rodaje de ‘Conan’ se llevó a cabo en su totalidad en España y gran parte en Almería. En uno de los desplazamientos que el equipo de rodaje hacía entre localizaciones, de pronto se vieron sorprendidos por la Guardia Civil. O quizá fue justo al contrario. Era el 23 de febrero de 1981 y Tejero acababa de dar su golpe de estado. Aquellos forzudos vestidos con taparrabos de cuero y blandiendo enormes espadas no podían traer buenos augurios.

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